Cine & Soul: Blaxploitation

Los movimientos por los derechos civiles y las corrientes del orgullo negro en los años 60 hicieron que los afroamericanos en estados unidos por primera vez dejasen de considerarse víctimas y se diesen cuenta de su importancia y su singularidad. Los complejos del pasado quedaron atrás para comenzar a tomar conciencia de su propia realidad como negros afroamericanos y reivindicar su imagen y su cultura. Todo esto acompañado por el auge de la música Funk y Soul que hizo que la estética negra se pusiese de moda entre los chavales blancos de clase media fue lo que provocó la explosión de la negritud a principios de los años 70. Esta explosión cobró su máximo exponente en el cine: el negrito amigo del bueno o el negro malvado ya no serían los arquetipos de personajes afroamericanos en el cine. El cine negro y para negros surgió como un movimiento imparable, dando lugar a películas de acción donde el protagonista, un héroe negro duro y misterioso, violento y mujeriego, hace las delicias de un joven público afroamericano con ganas de identificarse con los héroes de la pantalla. Este movimiento cinematográfico se llamó Blaxploitation.

Superfly

Superfly

A priori, parece que esta identificación con protagonistas puede ser positiva, pero los modelos de conducta que comenzaron a prevalecer provenían de lo más oscuro del ghetto: los héroes eran mafiosos, camellos, macarras y matones de Harlem o Detroit, lo que en el fondo, en vez de lograr la apertura de la cultura negra a la normalidad, hace prevalecer los estereotipos marginales del negro delincuente. Pero, pese a cualquier análisis sociológico que hagamos del tema, lo innegable es que esa época nos proporcionó una serie de joyas de la cultura popular en las que la acción más macarra y el sexo guarro se mezclaban a la perfección con una música hecha a la medida, para hacernos pasar momentos de diversión.

Shaft

El arquetipo clásico de personaje Blaxpoitation era el camello o el matón, presentes en títulos tan famosos como “Superfly”, con una maravillosa banda sonora a cargo de Curtis Mayfield o “Black Caesar”, que muestra la historia de un chulo callejero que llega a ser el rey de la Mafia de Harlem. También el policía más duro que el acero o el agente secreto elegante son arquetipos clásicos del cine de acción de los que el Blaxpoitation se apropia para crear a personaje memorables como “Shaft”, protagonizado por Richard Roundtree, que venía a ser como un “Harry el Sucio” en negro, y que protagonizó tres magníficas películas (“Shaft”, “Shaft’s Big Score” y “Shaft in Africa”). La banda sonora del primero de estos filmes fue uno de los mayores éxitos del mítico Isaac Hayes, que desde los estudios Stax fue unos de los grandes de la época llegando él mismo a interpretar algunas películas del género (“Truck Turner”).

Isaac Hayes

Isaac Hayes

Otro personaje de similar índole fue la famosa “Cleopatra Jones”, escultural y letal agente secreta al servicio del gobierno. Este personaje fue increíblemente innovador al ser la primera vez que presenciamos un rol femenino fuerte en el cine de acción. Esta presencia de chicas duras protagonistas fue una característica del género con títulos como “Coffy”, “Foxy Brown” o “TNT Jackson”. La protagonista de gran parte de estas películas fue la sexy Pam Grier, a la que rescató del olvido Quentin Tarantino en “Jackie Brown”, al tiempo que con este film rinde un tremendo homenaje a todo el género. Poco a poco la locura Blaxpoitation comenzó a ramificarse por diferentes corrientes más alejadas del realismo callejero y a internarse en el cine de género creando híbridos negroides muy peculiares (e irregulares): El cine de artes marciales, tan famoso en la época gracias a los filmes de Bruce Lee, tuvo su remedo negro gracias a “Black Belt Jones”, karateca negro con un peinado afro imposible, que tras un par de filmes a su nombre,

Pam_Grier

llegó a aparecer en la gran “Operación Dragón” de Bruce Lee. El género del terror también tuvo su ración de negritud de la mano de filmes como “Blacula” o “Black Frankestein”, subproductos con un punto bastante gracioso. La lista es interminable pero merecen una mención aparte grandes locuras como “The Black Gestapo” o la divertidísima “Dolemite”. Merece la pena bucear en el legado de este cine y evadirse de la realidad metiéndote al menos durante unas horas en esos sucio callejones de Harlem, entre junkies, putas y macarras, repartiendo mamporros a diestro y siniestro y con una banda sonora llena de funk febril dándole el ritmo adecuado a la trama. “I’m black and I’m proud” dijo James Brown y yo añadiría “and I’m Badass” . Blaxpoitation forever!!!

Black Belt Jones

Black Belt Jones

Blacula

Blacula


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