Back to Black Vinyl

Hace tiempo que quería comentar la mejor iniciativa/campaña relacionada con la música que he visto últimamente: “Back to Black Vinyl“.

Por el aumento de vinilos que veo en los expositores, tanto el cantidad como en variedad, parece que vuelve a estar de moda. Y no me entendáis mal, no pienso que vaya a extenderse masivamente ni que el vinilo vaya a matar al CD (¿A que sería gracioso?). Realmente se trata de consumidores de culto, que realmente valoran el producto. Y resulta que este grupo de consumidores son los que más música consumen en soportes tradicionales.

No he encontrado los datos, pero recuerdo perfectamente haber leído que mientras que la venta de CD había caido, la venta de vinilos había crecido sorprendentemente.

Personalmente me acabo de comprar un tocadiscos nuevo. Había uno en casa pero no lo tenía a mano, y lo utilizaba para escuchar puntualmente mi escasa colección de alrededor de 30 vinilos (gran parte de ellos ya los tenía en CD o en MP3).

El caso es que los dos últimos vinilos que he comprado eran reediciones de Live at the Apollo de James Brown, y este fin de semana el What’s Going On the Marvin Gaye, ambos dentro del catalogo de Universal.

Los dos contenían, a demás de un disco gordísimo de los que da gusto tener entre las manos, un cupón para descargar las canciones gratuitamente dentro de la página de Back to Black. Parece una iniciativa intrascendente, pero la gran mayoría no tenemos equipos en los que disfrutar totalmente de la calidad de CD, gran parte de la música que escuchamos se grabó con anterioridad no explota toda las posibilidades (escuchar a Robert Johnson en CD no mejora excesivamente frente al vinilo), y prácticamente la totalidad carecemos, muy a nuestro pesar, de oídos de audiofilo.

El resultado es que entre teléfonos móviles de última generación, iPods y reproductores en los coches compatibles con MP3, la mayor parte de la música que escuchamos es digital.

Movimientos como el de Universal tienen en cuenta al amante de la música y no simplemente al consumidor masivo. Ofrecen un objeto de colección, para ser escuchado en condiciones tradicionales, y MP3 de buena calidad para que no tengas que comprarte de nuevo el disco, descargarlo ilegalmente o comprarlo en iTunes.

Como he comentado, esto sólo nos afecta a un pequeño grupo de consumidores, pero con este tipo de iniciativas las discográficas podrían volver a encontrar su hueco, y a la larga salvar su pellejo.


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